Reglas

Regla 1: Debes comer cinco veces al día: tres comidas y dos refrigerios al día. No se vale saltarse comidas o refrigerios.

Regla 2: Debes comer cada tres o cuatro horas, excepto mientras duermes.

Regla 3: Debes desayunar durante la primera media hora después de despertar. Todos los días.

Regla 4: Debes seguir el plan las cuatro semanas completas.

Regla 5: Debes apegarte a los alimentos permitidos en cada fase. Religiosamente. Va de nuevo: sólo come lo que esté en la lista de alimentos de la fase en la que estés.

Regla 6: Debes seguir el orden de las fases.

Regla 7: Debes beber la tercera parte de tu peso en decilitros de agua todos los días.

Regla 8: Elige orgánico siempre que sea posible.

Regla 9: La carne debe ser libre de nitratos.

Regla 10: Debes ejercitarte tres veces a la semana, de acuerdo con la fase en la que estés

QUÉ NO HACER

Regla 1: NADA DE TRIGO

La agroindustria del trigo registra movimientos de miles de millones de dólares cada año. Para incrementar la cosecha y, por tanto, las ganancias, los agricultores han desarrollado variedades híbridas de trigo que lo hacen lo suficientemente resistente para aguantar las condiciones ambientales más extremas (no olvides que también tengo formación agrónoma y tomé varias clases al respecto). Como resultado, no sólo se ha vuelto indestructible en el campo, sino que también es casi imposible de descomponer en el cuerpo. Dicho de otro modo, es muy difícil para el cuerpo digerirlo y extraer sus nutrientes.

Piénsalo así: si el trigo soporta granizadas y es resistente a las pestes, ¿qué posibilidades tiene tu cuerpo de descomponerlo? Entre otras cosas, causa inflamación, hinchazón, gases, retención de líquidos y fatiga.

Tal vez parezca intimidante hacer una dieta sin trigo, pero te prometo que no lo extrañarás.

Hay muchos otros carbohidratos saludables que puedes consumir ahora, como arroz integral, arroz salvaje, cebada o quínoa, así como pan hecho de granos germinados o de espelta.

Regla 2: NADA DE MAÍZ

El maíz es uno de los peores enemigos del metabolismo. Esto se debe a que los agricultores, al igual que hacen con el trigo, lo han modificado genéticamente de forma drástica para incrementar la producción. Sin embargo, hay otra razón. Si eres vegetariano, tal vez quieras saltarte la siguiente oración: cuando los ganaderos quieren incrementar el marmoleado de la carne (ese tejido blanco que le da sabor) y así aumentar su valor comercial, alimentan a las reses con grandes cantidades de maíz antes de enviarlas al matadero. Dicho de otro modo: maíz equivale a grasa rápida. También es un recurso que se utiliza cuando los caballos han perdido mucho peso y deben prepararlos para una exhibición. En esencia, los granos de maíz se han convertido, gracias a la magia de la ingeniería genética, en grandes reservas de azúcar que impulsan la producción de grasa. Si comes mucho maíz, tendrás más valor comercial, pero no serás una maravilla metabólica.

Regla 3: NADA DE LÁCTEOS

“¡Pero aaaaaaamo el queso!”, suelen quejarse mis clientes. Te entiendo. El queso sabe bien.

Pero, al igual que todos los demás productos lácteos, tiene una cantidad de proteínas, grasas y azúcares que hacen estragos cuando se intenta reparar el metabolismo. La velocidad de metabolización de los azúcares de la lactosa (el azúcar de la leche) en los lácteos es muy alta, como también lo es su contenido de grasa de origen animal.

Sé lo que dirán quienes han hecho todas las dietas del mundo: ¿qué hay del queso cottage bajo en grasas y del yogur griego? Estos alimentos son benéficos para la salud, como lo es la proteína, y pueden tener cabida en tu vida, pero no durante los siguientes 28 días. Contrario a lo que puedas pensar, los peores lácteos son aquellos no orgánicos y libres de grasa. En lo que a lácteos respecta, repite conmigo: “Si dice ser libre, déjalo ir”. Los lácteos libres de grasa hacen lentísimo al metabolismo.

Otro de los problemas de los lácteos es que estimulan la producción de hormonas sexuales de formas que bloquean al metabolismo. Incluso los productos orgánicos contienen aminoácidos que alteran el equilibrio de las hormonas sexuales. Yo utilizo lácteos de leche entera en mi dieta de fertilidad, y les recomiendo a muchas mujeres que intentan embarazarse que beban leche entera orgánica. Pero en este plan de alimentación no es apropiado.

No te preocupes. Hay otras opciones. Puedes consumir leche de arroz sin endulzantes durante la fase 1, así como leche de almendra o de coco sin endulzantes durante la fase 3. En la fase 2 está prohibido consumirlas, pero sólo son dos días de la semana. ¡No te desanimes!

Regla 4: NADA DE SOYA

Lo lamento mucho, amantes de la soya. Es cierto que el tofu, el edamame (soja inmadura) y el tempeh (pastel de soja fermentada) sin modificación genética son alimentos saludables, en particular si no consumes proteína animal, pero no cuando vas a reparar tu metabolismo. La soya es estrogénica por naturaleza, lo cual quiere decir que contiene estrógenos vegetales que se asemejan a los que produce el cuerpo, y no hay mejor sustancia que éstos para aumentar la grasa abdominal. Además, la soya está modificada genéticamente, lo que dificulta su descomposición dentro del cuerpo.

En la producción ganadera convencional, la soya se utiliza como relleno en la comida del ganado para incrementar la absorción de proteína de forma económica, al igual que muchos restaurantes de comida rápida agregan proteína de soya a las hamburguesas. El efecto estrogénico de la soya también provoca un aumento rápido de peso: ¡buenas noticias para el ganado!, pero malas para ti.

La soya hace lento el metabolismo, así que no le des cabida en tu vida, o al menos no durante los siguientes 28 días. (Aunque no me molestaría que no la volvieras a comer.) No se preocupen, amigos vegetarianos. Hay muchos otros alimentos altos en proteínas que no son de origen animal en la dieta del metabolismo acelerado. Todos los mapas de comidas del libro incluyen opciones vegetarianas.

Sólo hay una excepción a la regla: salsa de soya de la variedad TAMARI. Esto se debe a que se extrae de un producto de soya fermentado que no contiene el mismo factor estrogénico que te infla.

Regla 5: NADA DE AZÚCAR REFINADA

El azúcar refinada es una fuente muy concentrada de energía rápida. Cuando el cuerpo se satura de ella, cuando está a pedir de boca, el cuerpo debe esforzarse demasiado para mantener niveles normales de azúcar en la sangre y para que no pierdas la conciencia, mucho menos la vida. Mantener la normalidad se vuelve casi imposible ante la presencia de demasiada azúcar refinada, pues llega al torrente sanguíneo con gran rapidez. Para eliminarla, el cuerpo se apresura a enviarla a las células grasas, de modo que no dispare más los niveles de azúcar en la sangre. Es un mecanismo de supervivencia. Así que, cuando consumes azúcar refinada, básicamente se la estás inyectando directo a las células grasas.

Apenas dos cucharaditas de azúcar refinada pueden inhibir la pérdida de peso durante tres o cuatro días. Digamos que sales de fiesta y te tomas un vaso de refresco o una rebanada de pastel. Dile adiós a la pérdida de peso hasta la próxima semana. Peor aún, tendrás antojo de más azúcar, y será un antojo brutal. Los días posteriores al consumo de azúcar son los más difíciles para intentar evitarlo. Muchos estudios en animales sugieren que es tan adictiva para el cerebro y el cuerpo como la cocaína.

El azúcar refinada también provoca un efecto supresor en el sistema inmunológico. Apenas dos cucharaditas de azúcar refinada disminuyen el conteo de células T (el tipo de glóbulos blancos que son fundamentales para mantener el sistema inmune fuerte y funcional) a la mitad durante dos horas después de comer, lo cual te hace más vulnerable a infecciones y enfermedades.

También te interesará saber que el azúcar refinada es muy impura. Muchas azúcares refinadas están combinadas con una glicoproteína que provoca que pasen con mayor rapidez por la pared intestinal. Peor aún, y esto es algo que los vegetarianos deben saber, dicha proteína proviene de la sangre de los cerdos o de huesos triturados. Los ingredientes de origen animal que se usan en el proceso no necesitan figurar en el empaque, pero ahí están, sin duda. ¡Qué asco! ¡Fuera de aquí! Al menos por las próximas cuatro semanas.

Regla 6: NADA DE CAFEÍNA

Es importante que sepas que la cafeína estresa demasiado las glándulas suprarrenales. Éstas son fundamentales para regular los niveles de azúcar en la sangre, mantener los niveles de cortisol (hormona de estrés) a raya y regular la epinefrina y norepinefrina, esas hormonas de reacción de “lucha o fuga”. Las suprarrenales también ayudan a regular la aldosterona, la cual controla la metabolización de la grasa y regula el almacenaje de azúcar y el desarrollo de músculo.

La cafeína obliga al cuerpo a ir más allá de su estado saludable de energía, la cual roba constantemente de tus reservas, y te deja vacío y sin recursos cuando en verdad la necesitas.

Sí, sé que el café y la cafeína son conocidos por disminuir el apetito y contribuir a la pérdida de peso, pero en realidad sólo lo hacen en el caso de personas que llevan dietas demasiado bajas en carbohidratos y calorías. Éstas son las dietas que debes hacer toda la vida para alcanzar tu meta de pérdida de peso, porque, si regresas a comer de manera normal, lo recuperarás todo, y hasta más. Quienes desean ser capaces de vivir la vida y comer comida la llevan mejor si se liberan del hábito de tomar café durante los siguientes 28 días… o incluso para siempre.

También debes saber que el café descafeinado no carece de cafeína por completo.

Dependiendo de la marca, puede contener entre 13 y 37% de la cafeína del café regular. Si no estás dispuesto a abandonar el café por ahora, tu mejor opción es conseguir café orgánico descafeinado. Sólo recuerda que seguirás recibiendo una dosis de cafeína que estresará tus suprarrenales.

Si insistes en que no puedes vivir sin tu café de la mañana, debes comer antes de tomarlo.

Ingerir café con el estómago vacío hace que el cuerpo comience a extraer azúcar de los músculos para mantener a las hormonas suprarrenales que la cafeína estimula. Tomar cafeína antes del desayuno asfixia al metabolismo, aunque no sea café, pues también está presente en el té negro, el té verde y el té blanco.

El punto es que la cafeína no es indispensable para la vida. No es un mineral que el cuerpo requiera. Tal vez no estés de acuerdo, pero debes saber que ingerir cafeína es la mejor forma de arruinar tu metabolismo.

Sé que es difícil. La cafeína es adictiva a nivel fisiológico y emocional, y la abstinencia puede ser dura. La buena noticia es que, después de tres o cuatro días de síntomas pesados, pasará. Ya no habrá bajones vespertinos ni necesidad obsesiva de una inyección de energía.

Quitarse el peso de la cafeína de los hombros es muy liberador y se siente de maravilla.

Aquí van algunos trucos que uso para ayudar a mis clientes a lidiar con la abstinencia de cafeína:

  • Canela, en el batido de la mañana.
  • Manzanilla, que puede calmar los dolores de cabeza.
  • Ginkgo biloba, un vasodilatador que también es de ayuda con los dolores de cabeza.
  • Paciencia. No olvides que en unos cuantos días te despertarás sintiéndote mejor que nunca.

Regla 7: NADA DE ALCOHOL

Lo sé. Te gusta tomar una copa de vino con la comida, o una margarita, o lo que sea. Jamás te diría que no volverás a probar una gota de alcohol. La cosa es que el alcohol también es procesado en el hígado. Esto implica monopolizar uno de los órganos principales que intentamos sanar. No es un juicio moral contra el alcohol. Ni siquiera es por las calorías vacías.

Es por tu metabolismo.

Además del trabajo extra para el hígado, hay más razones por las cuales debes evitar el alcohol durante las siguientes cuatro semanas. El alcohol tiene un alto contenido de azúcar, la cual se absorbe con rapidez en el flujo sanguíneo. Esto es justo lo que no queremos. Te diré cómo incorporar alcohol de forma sana en tu vida con metabolismo acelerado en el capítulo diez. Sin embargo, durante los próximos 28 días perderás peso más rápido y tu metabolismo entrará en calor de forma más efectiva si te limitas a beber agua mineral con limón.

Regla 8: NADA DE FRUTAS SECAS NI JUGOS DE FRUTAS

Las pasas, los arándanos y los damascos secos son buenos tentempiés, de vez en cuando, mas no durante este proceso. Su concentración de azúcar es muy alta y la fibra que contienen es muy fácil de descomponer. Cuando consumes frutas secas o bebes jugos de frutas, el azúcar llega demasiado rápido al torrente sanguíneo, al igual que ocurre con las azúcares refinadas. Esto obliga al cuerpo a almacenar el exceso de azúcar en las células grasas. En especial el jugo incrementa la velocidad de absorción de azúcar, porque, aunque un vaso de jugo tenga los mismos gramos de azúcar que una naranja en rebanadas, la fibra de ésta reduce la velocidad de absorción del azúcar en la sangre. Podrás volver a comer pasas con tu avena y un vaso pequeño de jugo de naranja de vez en cuando, pero no durante las próximas cuatro semanas.

Regla 9: NADA DE EDULCORANTES NI ENDULZANTES ARTIFICIALES

Y

Regla 10: NADA DE ALIMENTOS DE “DIETA” LIBRES DE GRASA

Suelo decirles a mis clientes: “Prefiero una orden judicial que comida artificial”. Si el empaque dice “No sé qué de dieta” o “No sé qué cero calorías” o “No sé qué 0% grasa”, ponlo donde estaba y aléjate de la estantería tan rápido como puedas. Nada de cenas de dieta congeladas, nada de comida chatarra empacada. Ah, y nada de tentempiés prefabricados de “menos de 100 calorías”.

No es malo buscar la conveniencia. De hecho, algunas compañías ya empiezan a diseñar alternativas saludables de alimentos “para el camino”. Sin embargo, en esta dieta tú prepararás tus propios refrigerios empacados y cenas congeladas a partir de comida real, o encontrarás alternativas frescas y reales en restaurantes y cafeterías. Es fácil, conveniente y delicioso, y lo mejor de todo es que puedes hacerlo.

Ah, y, por favor, deshazte de todos esos sobrecitos rosas, amarillos y azules de azúcar artificial. Son veneno para el cuerpo y el metabolismo. Si necesitas algún endulzante, usa alternativas naturales, como estevia o xilitol.